Los deepfakes musicales ya son un problema masivo

Sony Music asegura que ya ha presentado más de 260,000 solicitudes para retirar canciones creadas con IA que imitan a sus artistas. La cifra casi se duplicó en solo seis meses.

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Más de 260,000 canciones bajo la lupa

La inteligencia artificial ya puede imitar voces con suficiente precisión como para hacer pasar una canción falsa por un lanzamiento real. Y para las disqueras, el problema está creciendo a gran velocidad.

Sony Music informó que, hasta finales de septiembre, había enviado más de 260,000 solicitudes de retiro por canciones generadas con IA que presuntamente imitaban sin autorización a artistas de su catálogo.

La cifra es casi el doble de las 135,000 solicitudes que la compañía había reportado apenas seis meses antes.

Entre los artistas afectados aparecen nombres como Harry Styles, Adele, Britney Spears, Queen y Michael Jackson.

Sony describe este contenido como canciones creadas con IA generativa que reproducen la voz o identidad de sus artistas sin permiso, una práctica que, asegura, puede confundir a los fans y afectar el trabajo de los músicos.

Una batalla que crece más rápido

El aumento ha sido considerable.

En 2023, Sony hablaba de alrededor de 10,000 solicitudes de retiro. Para marzo de 2025 la cifra había superado las 75,000 y, un año después, ya estaba por encima de las 135,000.

Ahora el total supera las 260,000.

Eso equivale a más de 20,000 nuevas solicitudes mensuales durante los últimos seis meses.

Sin embargo, hay una diferencia importante: se trata de solicitudes, no necesariamente de canciones eliminadas. Sony no ha detallado cuántos contenidos fueron retirados finalmente ni cuánto tardaron las plataformas en responder.

No solo se trata de imitar voces

Los deepfakes forman parte de un problema más amplio dentro del streaming.

Algunos esquemas utilizan IA para generar grandes cantidades de canciones y después recurren a bots para reproducirlas artificialmente, acumulando regalías a partir de escuchas que nunca provinieron de usuarios reales.

Ejecutivos de la industria estiman que este tipo de fraude podría representar pérdidas de miles de millones de dólares al año, aunque todavía no existe una medición exacta.

El problema también puede intensificarse cuando un artista se encuentra en un periodo de alta exposición, por ejemplo durante el lanzamiento de un álbum o una gira, cuando aumenta la búsqueda de nueva música relacionada con su nombre.

Las plataformas empiezan a reaccionar

Las grandes compañías musicales están presionando para que las plataformas detecten y eliminen este contenido con mayor rapidez.

Sony, Universal Music Group y Warner Music respaldan iniciativas de la industria enfocadas en combatir el fraude de streaming, mientras que servicios como Spotify han comenzado a introducir políticas específicas contra la suplantación de voz.

El debate también llegó a los gobiernos.

En Estados Unidos, la propuesta conocida como NO FAKES Act busca crear protecciones federales sobre la voz y la imagen de las personas frente a réplicas digitales no autorizadas.

Mientras las reglas avanzan, las disqueras continúan haciendo buena parte del trabajo manual: encontrar las canciones falsas, reportarlas y vigilar que no vuelvan a aparecer.

Y con más de un cuarto de millón de solicitudes enviadas por una sola compañía, queda claro que los deepfakes musicales dejaron de ser una curiosidad de internet para convertirse en uno de los nuevos problemas del streaming.


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