Los V-Bucks, Robux y otras monedas falsas que cuestan dinero real

Ese aspecto de personaje que tu hijo compró en Fortnite parece inofensivo, pero las microtransacciones son un dolor de cabeza financiero para miles de familias. Te explicamos cómo funciona este modelo y cómo evitar sorpresas en tu tarjeta

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Todos hemos pasado por ahí. Le prestas tu celular o la consola a los niños para tener un momento de paz y, de repente, llega un cargo misterioso a tu tarjeta de crédito por algo llamado "V-Bucks" o "Robux". Suena a dinero de monopolio, pero la factura a fin de mes es bastante real y a veces muy dolorosa.

El modelo de negocio de los videojuegos actuales cambió drásticamente. Ya no compras un juego de trancazo en la tienda y listo. Ahora, títulos como Fortnite o Roblox son gratuitos de entrada, pero están diseñados meticulosamente para que los jugadores sientan la necesidad de gastar en monedas virtuales. ¿La trampa? Al cambiar pesos mexicanos por estas monedas digitales, el cerebro de los más pequeños pierde por completo la noción de cuánto están gastando realmente.

Para un niño, gastar 1,500 Robux no suena a dinero de verdad. No ven el billete salir de tu cartera. Simplemente ven un número colorido en la pantalla que les permite comprar esa mascota virtual o ese baile de victoria que todos sus amigos de la escuela ya tienen.

¿Cómo tomar el control de la consola?

  • Desvincula tus tarjetas: Suena obvio, pero asegúrate de no dejar guardada tu información de pago en las tiendas de aplicaciones o consolas. Cada compra debe requerir tu contraseña.
  • Usa tarjetas de regalo: Si vas a darles un presupuesto para sus juegos, cómprales una tarjeta de prepago en el súper o de forma digital. Cuando se acaba el saldo, se acaba. Cero deudas sorpresa.
  • Habla de finanzas reales: Enséñales a hacer la conversión. Si quieren un paquete de accesorios que cuesta 400 pesos, compáralo con algo tangible, como salidas al cine o sus botanas favoritas.

Los videojuegos no son el enemigo, pero sí son una excelente excusa para tener esa primera gran plática en familia sobre el verdadero valor del dinero.


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