Un hallazgo inesperado en un arroyo de California sacó a la luz un molar de mastodonte del Pacífico, un gigante que recorrió la región hace al menos 10,000 años. El fósil destaca por su extraordinario estado de conservación.
Lo que parecía una roca más en el lecho de un arroyo terminó siendo una ventana a la Edad de Hielo. Durante trabajos de campo en una reserva natural del condado de San Mateo, California, una geomorfóloga encontró un molar de mastodonte del Pacífico que llevaba miles de años enterrado.
El hallazgo ocurrió mientras se realizaban trabajos para mejorar el hábitat de la rana de patas rojas de California (Rana draytonii), una especie amenazada. Brigid Lynch, geomorfóloga de la consultora Balance Hydrologics, examinaba el lecho del arroyo cuando encontró el objeto de aspecto inusual.
El objeto fue examinado por especialistas y pronto quedó claro que no se trataba de una piedra. Era un molar perteneciente a un mastodonte del Pacífico (Mammut pacificus) adulto y, sobre todo, estaba en un estado de conservación excepcional.
Wayne Thompson, paleontólogo de Pacific Paleontology, señaló que se trata del molar de mastodonte más completo encontrado hasta ahora en esa zona y lo consideró uno de los ejemplares más impresionantes que ha observado.
El fósil tiene al menos 10,000 años de antigüedad, una fecha especialmente relevante porque coincide con el periodo en el que desapareció el mastodonte del Pacífico. Investigadores de la Universidad de Stanford realizarán una datación por carbono para determinar con mayor precisión cuándo vivió el animal.
El Mammut pacificus fue reconocido como una especie distinta en 2019. Era pariente cercano del mastodonte americano (Mammut americanum), aunque su territorio se encontraba principalmente en el oeste de Norteamérica.
Estos enormes mamíferos habitaron regiones que hoy corresponden a California y Oregón, además de algunas zonas de las Montañas Rocosas y México. Vivieron durante el Pleistoceno, una época marcada por grandes cambios climáticos y la presencia de numerosos animales que ya desaparecieron.
A diferencia de los mamuts, cuya alimentación estaba basada principalmente en pastos, los mastodontes consumían hojas, brotes, frutos y otra vegetación. Sus molares estaban adaptados para triturar plantas más duras y leñosas, mientras que utilizaban su larga trompa para alcanzar el alimento.
Hace miles de años, los alrededores de la actual bahía de San Francisco eran muy diferentes. Pumas, coyotes, tejones y alces tule compartían el territorio con animales que hoy solo conocemos por sus fósiles.
Entre ellos estaban los gatos dientes de sable, los lobos huargos y los enormes perezosos terrestres de Jefferson. El mastodonte del Pacífico formaba parte de esta comunidad de grandes mamíferos que desapareció con el paso del tiempo.
Encontrar un fósil de este tipo permite a los investigadores reconstruir cómo eran los ecosistemas de California antes de que el paisaje adquiriera su aspecto actual. Los restos de animales extintos aportan información sobre su alimentación, su distribución y las condiciones ambientales en las que vivieron.
En este caso, un solo molar basta para conectar el presente con un mundo que desapareció hace miles de años: el de una California donde los mastodontes todavía recorrían los bosques y cursos de agua en busca de alimento.