El legado de William Orbit: cuando el pop descubrió otro futuro

El productor británico William Orbit murió a los 69 años. Su trabajo con Madonna, Blur y All Saints convirtió la electrónica en parte esencial del pop de finales de los 90.

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El hombre detrás de Ray of Light

William Orbit, productor, compositor y músico británico responsable de algunos de los discos y canciones más reconocibles del pop de finales de los años 90 y principios de los 2000, murió a los 69 años.

La noticia fue confirmada este 7 de agosto por su familia y amigos, quienes informaron que Orbit falleció en su casa el pasado 23 de julio. Hasta el momento no se ha dado a conocer la causa de su muerte.

“Será profundamente extrañado por nosotros y por tantas personas cuyas vidas tocó a través de su música, amistad y amabilidad”, señaló su familia en un comunicado.

Madonna encontró en él un nuevo sonido

Aunque William Orbit llevaba años haciendo música electrónica, produciendo y realizando remixes, su nombre llegó a una audiencia mucho mayor cuando comenzó a trabajar con Madonna en Ray of Light, publicado en 1998.

La colaboración mezcló pop con ambient, house, techno y otros sonidos electrónicos en canciones como “Frozen”, “Drowned World/Substitute for Love”, “The Power of Good-Bye” y la propia “Ray of Light”. El resultado no solamente significó una nueva etapa para Madonna: también ayudó a que sonidos que hasta entonces parecían pertenecer a clubes y escenas electrónicas entraran definitivamente al pop masivo.

Ray of Light ganó el Grammy a Mejor Álbum Pop, mientras que su canción titular obtuvo el premio a Mejor Grabación Dance. Orbit y Madonna volverían a ganar juntos un Grammy por “Beautiful Stranger”, incluida en la película Austin Powers: The Spy Who Shagged Me.

De Blur a All Saints

Orbit tuvo uno de esos finales de década difíciles de repetir. Apenas un año después de Ray of Light, produjo 13 de Blur, el disco en el que Damon Albarn, Graham Coxon y compañía abandonaron buena parte del britpop que los había convertido en estrellas para entrar en terrenos más experimentales, ruidosos y electrónicos.

En 2000 volvió a demostrar que podía llevar ese sonido a las listas de popularidad con All Saints. Produjo “Pure Shores”, escrita junto a Shaznay Lewis para la banda sonora de The Beach, y posteriormente “Black Coffee”. Ambas canciones mezclaban melodías pop con sintetizadores, ambientes y pequeños detalles electrónicos que terminaron convirtiéndose en una especie de firma del productor.

Su lista de colaboraciones fue mucho más extensa: trabajó con U2, Britney Spears, Pink, Robbie Williams, No Doubt, Melanie C, Beth Orton, Sugababes y Katie Melua, entre muchos otros artistas.

Mucho más que un productor

Nacido como William Mark Wainwright en Londres en 1956, Orbit comenzó su carrera durante los años 80 con el grupo electrónico Torch Song y después formó parte del proyecto Bassomatic. Paralelamente desarrolló una extensa discografía solista, incluida la serie Strange Cargo.

En 1999 publicó Pieces in a Modern Style, un disco en el que reinterpretó composiciones clásicas mediante electrónica y que alcanzó el número dos en Reino Unido. Su versión del “Adagio for Strings” de Samuel Barber se convirtió además en uno de sus mayores éxitos como solista.

Su último álbum, The Painter, apareció en 2022.

William Orbit perteneció a esa rara clase de productores capaces de tener un sonido reconocible sin obligar a todos los artistas a sonar iguales. Madonna, Blur y All Saints hicieron discos muy distintos con él, pero en todos quedó algo de aquella mezcla de máquinas, melodía y extrañeza que convirtió su nombre en uno de los más importantes de la producción musical de su generación.


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