Cuánto cuesta refrescar una casa durante la temporada de calor

Ventiladores, minisplits y aparatos encendidos durante más horas pueden transformar el recibo de luz. El costo de refrescar una casa no es igual para todos, pero conocer el consumo de cada equipo ayuda a evitar sorpresas durante la temporada de calor.

|
Twitter Facebook Whatsapp
properties.alt

 

Cuando sube la temperatura, también aumenta el tiempo que pasan encendidos los ventiladores y equipos de aire acondicionado. El resultado puede aparecer semanas después en el recibo de luz, pero calcular cuánto cuesta refrescar una casa no es tan sencillo como asignar una cifra general.

El gasto depende de la potencia del aparato, las horas de uso, la tarifa doméstica aplicable, la ciudad, el clima, las dimensiones de la habitación, el aislamiento de la vivienda y la eficiencia del equipo. Dos hogares con el mismo minisplit pueden tener consumos muy distintos.

La cuenta comienza en los watts

Para estimar el consumo de un aparato hay que revisar su etiqueta o ficha técnica. La potencia suele aparecer expresada en watts. Esa cifra se multiplica por las horas de uso y después se divide entre mil para obtener kilowatts-hora, la unidad que aparece en el recibo eléctrico.

Por ejemplo, un ventilador de 60 watts utilizado ocho horas consumiría aproximadamente 0.48 kilowatts-hora en ese periodo. Un equipo de aire acondicionado con una demanda de 1,200 watts, usado durante las mismas ocho horas, consumiría alrededor de 9.6 kilowatts-hora. Son ejemplos matemáticos: el consumo real puede variar porque algunos equipos regulan su potencia o encienden y apagan el compresor.

No todos los kilowatts cuestan igual

En México existen distintas tarifas domésticas y bloques de consumo. La cantidad final no depende únicamente de los kilowatts-hora adicionales, sino del consumo acumulado del hogar y de la tarifa correspondiente a su localidad.

Además, si el promedio mensual rebasa durante un periodo prolongado el límite establecido para cada tarifa, el servicio puede clasificarse como Doméstico de Alto Consumo, conocido como DAC. Los límites varían según la tarifa: por eso conviene revisar en el recibo cuál corresponde al domicilio y comparar el consumo con bimestres anteriores.

El aire que se escapa también cuesta

Un equipo puede ser eficiente y aun así gastar de más cuando intenta enfriar una habitación con puertas abiertas, ventanas sin protección solar o filtraciones de aire. Sellar rendijas, cerrar cortinas durante las horas de mayor radiación y dar sombra a las ventanas reduce el calor que entra a la vivienda.

La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía recomienda ajustar el aire acondicionado entre 24 y 26 °C, apagarlo en habitaciones desocupadas y mantener limpios sus filtros. Programar revisiones también ayuda, pues un aparato sucio o con fallas puede trabajar durante más tiempo para alcanzar la misma temperatura.

Antes de comprar, revisa la habitación

Elegir un equipo demasiado pequeño puede hacer que permanezca encendido sin lograr enfriar el espacio; uno sobredimensionado puede representar un gasto inicial innecesario. La capacidad debe considerar los metros cuadrados, la exposición al sol, la altura del techo, el número de personas y los aparatos que generan calor.

Mantener fresca una casa tiene un costo, pero no depende únicamente de tener o no aire acondicionado. La sombra, el aislamiento, los hábitos de uso y el mantenimiento pueden cambiar considerablemente cuánto trabaja cada aparato y cuánto termina reflejándose en el recibo.


Artículos relacionados