Una llamada anuncia un cargo desconocido. Un familiar necesita dinero con urgencia. Un proveedor informa que cambió de cuenta. Un vendedor ofrece un producto a un precio difícil de rechazar. Las historias son distintas, pero todas buscan lo mismo: que transfieras antes de tener tiempo para verificar.
Entre enero y abril de 2026, el 37.5% de las 27,862 reclamaciones recibidas por la CONDUSEF estuvieron relacionadas con un posible fraude. En muchos de estos engaños, los delincuentes no necesitan vulnerar los sistemas bancarios: les basta con manipular a la persona que autoriza la operación.
La estafa suele comenzar fuera del banco
La ingeniería social utiliza emociones como el miedo, la confianza, la sorpresa o la urgencia para conseguir información o dinero. El defraudador puede conocer tu nombre, banco, domicilio o algunos dígitos de una tarjeta, pero tener esos datos no demuestra que realmente trabaje para una institución financiera.
En 2026, la CONDUSEF también ha advertido sobre el posible uso de inteligencia artificial para imitar voces, imágenes y estilos de comunicación. Por eso, escuchar una voz conocida o ver un video aparentemente real ya no debería ser la única prueba de identidad.
La señal más constante sigue siendo la presión: “hazlo ahora”, “no cuelgues”, “tu cuenta será bloqueada” o “transfiere para proteger tu dinero”. Cuando alguien intenta impedir que confirmes la información, lo más seguro es interrumpir la comunicación.
Antes de enviar, pasa la operación por este filtro
1. Confirma quién solicita el dinero
No verifiques la identidad respondiendo al mismo mensaje o llamando al número desde el que te contactaron. Busca por tu cuenta el teléfono oficial del banco, empresa o persona involucrada.
Si un proveedor informa que cambió de cuenta, confirma la modificación mediante un contacto que ya conocías. Cuando se trate de un familiar, llama directamente a su número habitual o comunícate con otra persona cercana.
2. Revisa la cuenta, no solamente el nombre
En una transferencia mediante SPEI, el dinero se dirige utilizando datos como la CLABE, el número de cuenta, la tarjeta de débito o el número celular vinculado. El nombre que escribes como beneficiario no corrige una CLABE equivocada ni funciona como el identificador principal de la operación.
Antes de confirmar, revisa dígito por dígito la cuenta, el banco receptor y el monto. Ten especial cuidado cuando los datos hayan llegado mediante una captura de pantalla, un mensaje reenviado o una conversación iniciada por un desconocido.
3. No compartas códigos ni autorices operaciones por teléfono
Las contraseñas, el NIP, los códigos de verificación y las claves del token sirven para demostrar que eres tú quien autoriza una operación. No deben compartirse con supuestos ejecutivos, técnicos, autoridades o compradores.
Un banco tampoco necesita que transfieras tu dinero a una “cuenta segura”, “cuenta concentradora” o “cuenta de protección”. Si recibes una instrucción de este tipo, cuelga y comunícate directamente con tu institución financiera desde su aplicación o número oficial.
4. Desconfía de los cambios inesperados
Una cuenta distinta a la utilizada normalmente, un beneficiario que no coincide con la persona con la que hablas, una solicitud para dividir el pago o la petición de enviar recursos a un tercero son motivos suficientes para detener la operación.
También debes verificar ofertas con precios muy inferiores a los del mercado, supuestos créditos que exigen anticipos y premios que requieren el pago de impuestos, comisiones o gastos de liberación.
5. Reduce el riesgo con una prueba
Cuando agregues por primera vez a un beneficiario y la situación lo permita, puedes realizar una transferencia pequeña y confirmar por otro medio que llegó a la cuenta correcta antes de enviar el monto completo.
Evita hacer operaciones financieras desde redes Wi-Fi públicas, enlaces recibidos por mensaje o aplicaciones instaladas desde fuentes desconocidas. Entra siempre desde la app oficial de tu institución.
Si tú recibes el dinero, una captura no es suficiente
El llamado “depósito fantasma” afecta especialmente a quienes venden automóviles, electrónicos o productos de segunda mano. El supuesto comprador envía un comprobante falso o manipulado y presiona para recibir el artículo antes de que el vendedor revise su cuenta.
No entregues mercancía basándote solamente en una imagen, correo o notificación. Abre directamente la aplicación oficial del banco y comprueba que el dinero esté reflejado y disponible.
Cuando se trate de una transferencia SPEI, el Banco de México permite consultar el estado del pago y obtener el Comprobante Electrónico de Pago, conocido como CEP. Para hacerlo pueden solicitarse datos como la fecha, la clave de rastreo, las instituciones participantes, la cuenta beneficiaria y el monto.
¿Qué hacer si ya realizaste la transferencia?
- Comunícate inmediatamente con tu banco mediante sus canales oficiales.
- Solicita el rastreo de la operación y conserva el número de reporte.
- Guarda conversaciones, teléfonos, perfiles, anuncios, comprobantes y datos de la cuenta receptora.
- Reporta el caso ante la CONDUSEF y las autoridades correspondientes.
- Desconfía de personas o agencias que pidan otro depósito para recuperar el dinero perdido.
Contactar rápido al banco puede ayudar a investigar la operación, pero no garantiza que el dinero pueda recuperarse. Por eso, la verificación más importante ocurre antes de tocar el botón de confirmar.
SPEI es una infraestructura segura para mover dinero entre instituciones. El punto vulnerable suele aparecer cuando alguien logra convencerte de enviar una transferencia que en realidad nunca debiste hacer.