¿La inteligencia artificial está revolucionando los negocios… o solo quemando dinero?

Wall Street también encuentra oportunidades lejos de los sectores más evidentes. En esta edición analizamos cómo la reapertura de la frontera al ganado mexicano impulsó a las procesadoras de carne y por qué las tecnológicas siguen destinando miles de millones de dólares a la inteligencia artificial. Dos historias distintas que comparten un desafío: convertir expectativas, infraestructura y cambios regulatorios en ganancias sostenidas para los inversionistas.

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Más de 400 mil millones de dólares. Esa es la cantidad que Microsoft (MSFT), Amazon (AMZN), Alphabet (GOOGL) —matriz de Google— y Meta Platforms (META) destinaron durante 2025 al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial. Nunca antes un grupo tan reducido de empresas había apostado tanto capital por una sola tecnología en un periodo tan corto.

La lógica detrás de esta inversión parece sencilla: la IA podría convertirse en el motor de la próxima gran revolución económica. Sin embargo, la pregunta que inquieta a los mercados es si ese gasto ya está produciendo ganancias suficientes o si las compañías están sacrificando rentabilidad actual con la esperanza de recuperar el dinero durante la próxima década.

Hasta ahora, los principales ganadores han sido quienes venden las herramientas necesarias para que la inteligencia artificial funcione. NVIDIA (NVDA), Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) y Broadcom (AVGO) fabrican procesadores y componentes esenciales para los centros de datos. NVIDIA es el caso más visible: pasó de facturar cerca de 27 mil millones de dólares en 2023 a superar los 130 mil millones dos años después, además de convertirse en la primera compañía de semiconductores en rebasar los 4 billones de dólares de valor de mercado.

Para las grandes tecnológicas, el panorama es más complejo. Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta están construyendo capacidad con la expectativa de monetizarla mediante servicios en la nube, publicidad, automatización y nuevas herramientas digitales. Los resultados comienzan a aparecer: Azure mantiene un crecimiento cercano al 40% anual, impulsado por la demanda de servicios de IA, mientras Google Cloud acelera gracias a su adopción empresarial. El reto es que esos ingresos todavía deben compensar inversiones que continúan aumentando.

También cambió la reacción de Wall Street. Hace dos años, bastaba mencionar una estrategia de inteligencia artificial para elevar el precio de una acción. Hoy los inversionistas exigen pruebas concretas: mayores ingresos, mejores márgenes y retornos visibles para los accionistas.

El impacto ya rebasa al sector tecnológico. La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará hacia 2030, beneficiando a empresas de generación, redes eléctricas, enfriamiento e infraestructura. En otras palabras, la infraestructura digital también está transformando silenciosamente el mercado energético.

¿Existe riesgo de burbuja? Sí. Algunas compañías podrían invertir más de lo que recuperarán. Sin embargo, internet también requirió años de gasto excesivo antes de convertirse en la base de la economía digital.

Y la pregunta es: ¿qué empresas lograrán transformar esta apuesta histórica por la inteligencia artificial en el próximo gran negocio del siglo XXI?

Tyson y JBS Despiertan al Ganado en Wall Street

El mercado de valores siempre encuentra nuevas formas de sorprender, y esta vez la oportunidad viene de una de las industrias más tradicionales: la carne. Durante meses, las grandes procesadoras enfrentaron una crisis silenciosa por la falta de ganado, pero una noticia fronteriza acaba de cambiar el panorama y ya provocó una fuerte reacción en Wall Street.

Desde finales del año pasado, Estados Unidos suspendió las importaciones de ganado mexicano para frenar la propagación del gusano barrenador. La medida detuvo la entrada de más de 1.1 millones de cabezas al año y agravó una escasez que llevó los inventarios estadounidenses a su nivel más bajo en 75 años. El resultado fue un aumento histórico en los costos, menores márgenes y presión sobre compañías como Tyson Foods (TSN) y JBS (JBS).

Ahora, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció que, a partir del 24 de agosto, la frontera comenzará a reabrirse gradualmente para el ganado mexicano sano. El mercado reaccionó de inmediato: las acciones de Tyson subieron 6.5%, mientras que JBS avanzó más de 8.6% en una sola jornada.

La reapertura podría aliviar los costos de producción al devolver a estas empresas acceso a una fuente clave de ganado joven. Si la oferta se estabiliza, sus márgenes podrían recuperarse durante los próximos trimestres. Además, ambas acciones venían cotizando por debajo de sus máximos históricos, lo que aumenta el interés alrededor de una posible recuperación. Tyson también ofrece dividendos trimestrales, un atractivo adicional para inversionistas que buscan flujo de efectivo.

Y la pregunta es: ¿esta reapertura fronteriza será el inicio de una recuperación sostenida para las acciones del sector cárnico global?


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