Los precios de renta en México siguen subiendo y los expertos coinciden: no hay señales de que vayan a bajar. Pero eso no significa que no puedas protegerte. Esto es lo que debes saber antes de firmar tu próximo contrato de arrendamiento.
Si estás buscando departamento o casa en renta, es probable que ya lo hayas sentido: los precios no están bajando. Y si ya tienes un contrato vigente y se acerca la fecha de renovación, la pregunta que ronda es cuánto te van a subir. La buena noticia es que hay reglas. La mala, que no siempre todos las conocen.
La respuesta corta: porque hay más gente buscando dónde vivir que propiedades disponibles para rentarles. La demanda de vivienda en ciudades como CDMX, Monterrey y Guadalajara sigue siendo alta, impulsada por migración interna, llegada de trabajadores extranjeros y la consolidación de zonas urbanas como destinos laborales. A esto se suma el efecto del Mundial 2026, que en las tres ciudades sede ya está presionando los precios al alza. Según la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), las rentas en estas ciudades han subido entre 15% y 20% en los segmentos de estancias cortas y arrendamiento de mediano plazo. Y Fitch Ratings proyecta que el valor de la vivienda en México crecerá entre 7% y 8% en 2026, muy por encima de la inflación general.
Aquí entra la parte que más le conviene conocer a cualquier inquilino. En la Ciudad de México, desde agosto de 2024 existe una reforma a la Ley de Vivienda que establece con claridad: el incremento anual de tu renta no puede ser mayor a la inflación reportada por el Banco de México. En términos prácticos, si la inflación de 2025 cerró en 3.77%, ese es el tope máximo para subir tu renta al renovar tu contrato actual con el mismo propietario. Esto aplica siempre que renueves con el mismo arrendador. Si cambias de propiedad o de propietario, no existe un tope legal: el precio lo fija el mercado. Y en ese momento, el mercado no está de tu lado.
2026 llega con un paquete de protecciones para inquilinos en la capital que vale la pena conocer. Además del tope en los incrementos de renta, una reforma vigente desde octubre de 2025 prohíbe a los propietarios negarte el arrendamiento por tener mascotas o hijos, eliminando cláusulas que antes se consideraban válidas en muchos contratos. También hay restricciones en los depósitos de garantía y mayor regulación sobre las plataformas de hospedaje temporal como Airbnb, con un límite de 180 días al año para rentas turísticas, buscando que más propiedades permanezcan disponibles para el arrendamiento tradicional.
Leer el contrato completo antes de firmarlo parece obvio, pero pocas personas lo hacen. Revisa el plazo, las condiciones de renovación, cómo se calculará el incremento anual, quién paga los servicios de mantenimiento y qué pasa si quieres salirte antes de que termine el contrato. Compara opciones: en un mercado donde los precios varían mucho según zona, colonia y tipo de inmueble, dedicar tiempo a comparar puede hacerte ahorrar varios miles de pesos al mes. Y si ya tienes contrato vigente y se acerca la renovación, negocia: el propietario también pierde si te vas y tiene que buscar un nuevo inquilino desde cero.
Con rentas altas y casas que también cuestan más cada año, la pregunta inevitable es si no sería mejor comprar. La respuesta depende de tu momento de vida y tus finanzas. Rentar te da flexibilidad y evita los costos iniciales de una hipoteca. Comprar te permite construir patrimonio y blindarte de los aumentos de renta a futuro. Lo que sí es claro es que esperar a que las rentas bajen no parece ser una estrategia ganadora en el corto plazo: todos los indicadores apuntan a que el mercado seguirá presionado al alza durante 2026 y más allá.