Hacemos cuentas de todo, menos de lo que gastamos en juguetes que terminan rotos, olvidados o debajo de la cama. Este Día del Niño, te ayudamos a calcular cuánto has "invertido" en juguetes que no llegaron ni a la semana.
Llegó el 30 de abril, lo envolviste con esmero, lo entregaste con toda la ilusión del mundo… y para el 7 de mayo ya estaba roto, olvidado en un rincón o reemplazado por la caja en la que venía. Si te suena familiar, no estás solo. Los juguetes de vida corta son una realidad que los papás conocen bien, pero pocas veces se sientan a calcular cuánto les ha costado en términos reales.
Según estimaciones de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, las familias destinan entre 700 y mil pesos por niño para celebrar el Día del Niño, considerando juguetes, dulces, salida a comer y otras actividades. Si el regalo principal es un juguete "de moda", el gasto fácilmente supera los mil 500 pesos. Y eso sin contar lo que aportan abuelos, tíos y padrinos, que también participan en la celebración.
La industria del juguete en México mueve cifras millonarias. De acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (AMIJU), la semana del Día del Niño representa entre el 9% y el 10% de las ventas totales anuales del sector, lo que equivale a alrededor de 280 a 300 millones de dólares en una sola semana a nivel nacional. Eso da una idea de cuánto dinero fluye en juguetes en estos días.
Gran parte de los juguetes más vendidos cada Día del Niño están ligados a personajes de películas o series que se estrenaron semanas antes. La propia industria lo reconoce: los juguetes de moda tienen una ventana de relevancia de apenas seis a ocho semanas antes de que llegue el siguiente personaje o tendencia. Eso significa que el juguete "imprescindible" de este año puede ser completamente irrelevante para el próximo.
A esto se suma la calidad de fabricación. Los juguetes de plástico económicos, especialmente los de licencias populares, suelen tener una vida útil muy corta: partes que se desprenden, mecanismos que fallan o materiales que no resisten el uso diario de un niño con toda su energía. El resultado es predecible: el regalo más esperado termina en el cajón de lo olvidado antes de que acabe la primera semana.
Pensemos en una familia con dos hijos, que es el promedio en México. Si cada uno recibe un juguete de entre 500 y mil 500 pesos, el gasto anual en el Día del Niño puede ir de mil a tres mil pesos solo en regalos. Multiplica eso por los años que tus hijos están en edad de recibir juguetes —digamos de los 3 a los 12 años— y estarías hablando de entre 9 mil y 27 mil pesos a lo largo de esa etapa, con muchos de esos juguetes destinados a durar muy poco.
No es una crítica a los papás que regalan con cariño; es una invitación a mirar el gasto con otros ojos. Porque cuando un juguete dura una semana, no solo se va el juguete: también se fue el dinero.
La buena noticia es que hay formas de tomar mejores decisiones sin sacrificar la magia del Día del Niño. En primer lugar, los expertos en educación y desarrollo infantil recomiendan priorizar juguetes de tipo abierto —aquellos que no tienen una sola forma de usarse—, como bloques de construcción, juegos de mesa, plastilina o rompecabezas. Este tipo de juguetes tienden a mantener el interés del niño por mucho más tiempo porque se adaptan a su imaginación.
También vale la pena revisar la calidad de los materiales antes de comprar, buscar marcas con buena reputación y, si el niño está en edad de entenderlo, involucrarlos en la conversación: ¿qué quieres hacer con este juguete? ¿Qué te gustaría aprender? Muchas veces, la respuesta lleva a regalos más significativos y duraderos.
Finalmente, considera que algunas de las experiencias más recordadas de la infancia no vienen en una caja: un día de actividades, una salida especial o incluso tiempo en familia pueden ser tan valiosos —o más— que el juguete más buscado del momento. Tu cartera, y la memoria de tus hijos, te lo agradecerán.