Estilo de vida
Cámaras digitales, vinilos y Y2K: por qué la juventud volvió al pasado
03 de ago de 2026
Entraste a ver una noticia y, sin darte cuenta, llevas una hora saltando entre crisis, conflictos y videos alarmantes. El doomscrolling no es simple curiosidad: combina incertidumbre, hábito y plataformas diseñadas para no tener final.
Todo comienza con una revisión rápida. Abres el celular para conocer una noticia, lees los comentarios, encuentras un video relacionado y sigues deslizando. Cuando vuelves a mirar el reloj ha pasado casi una hora y, aunque tienes más información, también sientes cansancio, tensión o la impresión de que todo está peor.
En México, internet forma parte de la vida cotidiana de casi toda la población joven. Durante 2025, 97.6% de las personas de 15 a 24 años y 96.5% de quienes tenían entre 25 y 34 utilizaron internet. Entre el total de usuarios, 89.2% accedió a redes sociales.
El término describe el hábito de consumir de manera prolongada noticias o publicaciones negativas, incluso cuando la experiencia ya produce malestar. La persona continúa buscando actualizaciones sobre conflictos, desastres, violencia, problemas económicos o cualquier tema que despierte preocupación.
La intención inicial puede parecer razonable: entender qué ocurre, prepararse o encontrar una señal tranquilizadora. El problema es que cada nueva publicación abre otra pregunta. En lugar de reducir la incertidumbre, la búsqueda puede mantenerla activa.
Las plataformas digitales ofrecen un flujo continuo de contenido y eliminan señales naturales de cierre. Un periódico termina en la última página y un noticiero tiene una hora de salida; un feed puede continuar indefinidamente.
Además, la información amenazante llama nuestra atención con facilidad. Si el siguiente video promete una actualización urgente, una explicación o una consecuencia todavía más grave, resulta tentador verlo antes de salir. Después aparece otro.
Las notificaciones, la reproducción automática y la novedad constante también favorecen revisiones repetidas. Investigadores han descrito cómo estos sistemas de recompensa variable pueden convertir el desplazamiento en un comportamiento difícil de interrumpir, aunque no todo uso frecuente de redes sociales implica una adicción.
Una investigación longitudinal publicada en 2025 siguió a 301 adolescentes y encontró que niveles más altos de uso adictivo de redes sociales se relacionaron con un mayor riesgo posterior de doomscrolling. El resultado no significa que revisar noticias ocasionalmente cause una adicción, pero sí muestra que ambos comportamientos pueden alimentarse dentro de una rutina digital poco saludable.
Otro estudio con 663 adultos encontró una asociación entre doomscrolling y peor calidad del sueño. El miedo a perderse información y la necesidad de mantener el teléfono cerca participaron en esa relación. Como se trata de una investigación correlacional, no demuestra que el doomscrolling sea la única causa del problema, pero sí ayuda a identificar un patrón de riesgo.
La solución no consiste en ignorar las noticias, sino en decidir cuándo, dónde y durante cuánto tiempo se consultarán.
La Asociación Estadounidense de Psicología recomienda moderar la exposición, establecer periodos sin tecnología y limitar las revisiones de redes sociales, en lugar de intentar eliminar por completo el acceso a la información.
Estar informado permite tomar decisiones. Permanecer atrapado durante horas en las mismas noticias, no. Recuperar el control comienza con algo sencillo: decidir el punto en el que ya sabes suficiente y es momento de soltar la pantalla.