Las tasas en México se estabilizaron, Banxico congeló su tasa en 7% y los precios de las casas siguen subiendo. ¿Es momento de comprar o conviene esperar un poco más? Te damos el panorama completo para que decidas con cabeza fría.
Si llevas tiempo pensando en pedir un crédito hipotecario pero siempre encuentras una razón para posponerlo, 2026 podría ser el año en que esa conversación contigo mismo llegue a su fin. El panorama económico no es perfectamente ideal —¿cuándo lo es?—, pero hay señales que vale la pena conocer antes de seguir esperando.
A principios de este año, el Banco de México (Banxico) decidió pausar su ciclo de recortes y mantener la tasa de referencia en 7%, en línea con la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos. La noticia tiene dos lecturas: por un lado, los créditos no se encarecen más; por otro, tampoco se abaratan de golpe. Para quienes tienen hipotecas a tasa variable, esto significa estabilidad en el corto plazo. Para quienes buscan uno nuevo, implica que las tasas de los bancos seguirán en niveles similares a los de los últimos meses, rondando entre el 9.6% y el 11.2% anual fija, dependiendo del banco y tu perfil crediticio.
Aquí viene el dato que más pesa en la ecuación: según Fitch Ratings, el valor de la vivienda en México crecerá entre 7% y 8% durante 2026. No es el ritmo desbocado de 2023 y 2024, cuando los incrementos llegaron a más del 10%, pero sigue estando muy por encima de la inflación general. Dicho en términos prácticos: si hoy esperas y el próximo año la casa que quieres cuesta 8% más, la diferencia en el precio total puede superar fácilmente lo que habrías pagado de más en intereses comprando ahora.
Más allá del momento de mercado, el costo real de tu hipoteca depende de tres factores que sí están en tus manos: el enganche, el plazo y el CAT (Costo Anual Total). Un enganche de entre el 20% y el 30% del valor de la propiedad puede marcar una diferencia significativa en tu mensualidad y en el total de intereses que pagarás a lo largo de los años. Elegir un plazo más corto eleva tu pago mensual, pero te ahorra mucho dinero en el largo plazo. Y comparar el CAT entre distintas instituciones —no solo la tasa nominal— es lo que te dará la imagen completa de cuánto te costará cada opción.
El precio de la casa y la tasa de interés no son los únicos números que debes tener claros. Al tramitar un crédito hipotecario en México hay gastos adicionales que suelen aparecer en el camino: el avalúo del inmueble (que en muchos casos debes pagar antes de saber si te aprueban el crédito), los honorarios notariales, el seguro de vida, el seguro de daños y, en algunos bancos, una comisión de apertura. Estos costos pueden representar entre el 3% y el 8% del valor del inmueble, así que es importante integrarlos a tu presupuesto desde el principio.
La respuesta honesta es que el mejor momento para pedir un crédito hipotecario es cuando tú estás listo: cuando tienes ingresos estables, un historial crediticio sano, enganche disponible y claridad sobre cuánto puedes pagar cada mes sin que eso ponga en riesgo el resto de tu vida financiera. El contexto de 2026 —tasas estables, expectativa de futuros recortes y precios en alza moderada— puede ser un buen punto de partida para dar el primer paso: simular, comparar y preguntar. Las decisiones más importantes no se toman de prisa, pero tampoco se posponen para siempre.