Las veces que el Oscar se equivocó (según casi todo el mundo)

La Academia no siempre acierta. A lo largo de su historia, hay noches que la industria quisiera borrar: cuando ganó la película equivocada, por las razones equivocadas. Estas son las más dolorosas.

|
Twitter Facebook Whatsapp
properties.alt

 

Los Oscar no son infalibles

Cada año, millones de personas sintonizan la ceremonia convencidas de que los mejores ganarán. Y casi cada año, alguien en algún rincón del mundo lanza un grito al cielo cuando se abre el sobre equivocado. La Academia tiene décadas de decisiones cuestionables a sus espaldas, y lo más interesante es que con el tiempo la historia suele darle la razón... a los perdedores.

Aquí van los casos que más duelen, los que todavía generan debates en los comentarios de Reddit y en las sobremesas cinéfilas.

1999: cuando el dinero ganó la guerra

Saving Private Ryan de Steven Spielberg era la favorita absoluta. Una película de guerra brutal, honesta y devastadora que revolucionó cómo el cine retrataba el conflicto bélico. Spielberg ya había ganado el Oscar a Mejor Director esa noche, lo cual normalmente es señal inequívoca de que su película también se llevará el de Mejor Film.

Entonces Harrison Ford abrió el sobre y dijo tres palabras que nadie esperaba: "Shakespeare in Love". Hubo gritos ahogados en todo el auditorio.

¿Qué pasó? Detrás de escena, el productor Harvey Weinstein lanzó una de las campañas de lobbying más agresivas en la historia de los premios, inundando a los votantes con screeners, cenas y estrategias de relaciones públicas. Spielberg, por el contrario, consideraba que hacer campaña para una película sobre el Día D era de mal gusto. Confió en que la calidad hablaría sola. No fue suficiente.

La derrota fue tan dolorosa que existe una foto famosa de Spielberg en la fiesta posterior, sosteniendo su Oscar de Mejor Director, con la cara de alguien a quien le acaban de dar una muy mala noticia.

2006: el caso Brokeback Mountain

Si hay una decisión que el tiempo ha juzgado con más dureza, es esta. Brokeback Mountain de Ang Lee era la favorita de la temporada. Había ganado el Globo de Oro y el BAFTA. Los críticos la consideraban una obra maestra. Heath Ledger y Jake Gyllenhaal daban las actuaciones de sus vidas como dos vaqueros atrapados en un amor imposible durante décadas.

Pero ganó Crash.

La película de Paul Haggis sobre el racismo en Los Ángeles era, dependiendo de a quién le preguntaras, profunda o excesivamente obvia. El escritor Ta-Nehisi Coates fue directo al respecto: si estás enojado por el racismo pero no te interesa entender por qué, probablemente te gusta Crash.

La teoría más extendida es que varios votantes de la Academia simplemente no estaban listos para premiar una historia de amor entre dos hombres. En 2015, The Hollywood Reporter realizó una encuesta entre cientos de miembros de la Academia: la mayoría dijo que, si pudiera votar de nuevo, le daría el Oscar a Brokeback Mountain. La historia ya tomó su decisión, aunque llegó tarde.

1994: Pulp Fiction perdió ante Forrest Gump

Quentin Tarantino llegó a los Oscar de 1994 con Pulp Fiction, una película que redefinió el cine moderno y que hoy aparece en casi todas las listas de las mejores películas de todos los tiempos. Enfrente tenía a Forrest Gump, una historia entrañable pero considerablemente más convencional.

Ganó Gump. También dejó sin estatuilla a The Shawshank Redemption, otra película que el tiempo ha elevado a categoría de culto universal. Para muchos críticos, el Oscar de 1994 a Mejor Película es el ejemplo perfecto de la Academia eligiendo lo sentimental sobre lo trascendente.

1942: el año que Citizen Kane perdió

Para terminar con el caso más extremo de todos: en 1942, Citizen Kane de Orson Welles —considerada por décadas la mejor película jamás hecha— fue derrotada en los Oscar por How Green Was My Valley, un drama familiar sobre mineros galeses que hoy casi nadie recuerda.

Welles tenía 25 años. Nunca volvió a ganar un Oscar por dirección. La Academia tardó décadas en reconocer públicamente lo que la historia ya había dictado desde el principio.

¿Entonces para qué sirven los Oscar?

Para generar conversación, principalmente. Y para recordarnos que el arte no se juzga por votación, aunque sea divertido intentarlo. Las películas que "perdieron" en estas historias no necesitaron el Oscar para quedarse para siempre: las tenemos en listas de "las mejores de todos los tiempos", en citas de películas que seguimos repitiendo, en Heath Ledger siendo Heath Ledger.

El 15 de marzo se entrega la edición 98 de los Oscar. Habrá ganadores, habrá perdedores, y dentro de 20 años probablemente alguien escribirá un artículo sobre por qué la Academia se equivocó esta noche también. Es parte del encanto.


Artículos relacionados