Mientras la mayoría gasta sus contratos millonarios, estos cinco quarterbacks y corredores los invirtieron. Hoy sus negocios valen más que todos sus contratos de la NFL combinados. Esto es diversificación patrimonial nivel campeón.
El sueño americano tiene un problema conocido: el 78% de los jugadores de la NFL entran en crisis financiera dos años después de retirarse, según Sports Illustrated. Con carreras promedio de apenas cuatro años y cuerpos destrozados a los 30, la mayoría descubre demasiado tarde que los millones del fútbol americano son un espejismo temporal. Pero hay excepciones brillantes. Jugadores que entendieron que el verdadero partido comenzaba después del retiro.
Estos cinco atletas no solo dominaron el campo: construyeron imperios empresariales que hacen que sus salarios de la NFL parezcan propinas. Sus historias son lecciones magistrales sobre cómo convertir fama temporal en riqueza permanente.
Si alguien merece el título de empresario más exitoso en la historia de la NFL, es Roger Staubach. El legendario quarterback de los Dallas Cowboys tiene un patrimonio estimado en 600 millones de dólares, más que cualquier otro ex jugador vivo. ¿El secreto? Nunca dejó de trabajar, ni siquiera durante su carrera deportiva.
Mientras sus compañeros descansaban en la temporada baja, Staubach se ponía traje y corbata para trabajar como corredor de bienes raíces. En 1977, fundó The Staubach Company, especializándose en representar a inquilinos corporativos en lugar de a propietarios, una idea revolucionaria que cambió la industria. La compañía trabajó con gigantes como AT&T, McDonald's y Coca-Cola, y para 2008 tenía más de 70 oficinas en Norteamérica y 1,600 empleados.
Ese año, vendió su empresa a Jones Lang LaSalle por 613 millones de dólares. El pago final alcanzó los 640 millones. Para poner esto en perspectiva: en toda su carrera de la NFL ganó menos de 2 millones de dólares. Su negocio le generó más de 300 veces lo que ganó en el campo. Capitán América en la cancha, capitán de industria fuera de ella.
El quarterback con más Super Bowls de la historia (siete anillos) también es un maestro fuera del campo. Tom Brady fundó TB12 en 2013, una compañía de bienestar y rendimiento deportivo basada en su legendaria rutina de entrenamiento que le permitió jugar hasta los 45 años. Pero el verdadero golpe maestro llegó en 2024.
Brady fusionó TB12 y su línea de ropa Brady Brand con NoBull, convirtiéndose en el segundo accionista más grande de la compañía de ropa deportiva, que hoy está valuada en mil millones de dólares. El empresario detrás de BodyArmor, Mike Repole, es su socio mayoritario, y juntos planean convertir a NoBull en un competidor directo de Nike y Adidas.
Pero eso no es todo: Brady es dueño del 5% de los Las Vegas Raiders (aprobado en 2024), copropietario del Birmingham City FC en Inglaterra, tiene participación en las Las Vegas Aces de la WNBA, y firmó un contrato de transmisión con Fox Sports por 375 millones de dólares a 10 años. En su carrera como jugador ganó 333 millones. Su imperio post-retiro podría triplicar esa cifra.
John Elway es una historia de éxito... y de una oportunidad perdida que lo perseguirá siempre. El legendario quarterback de los Denver Broncos, con dos Super Bowls ganados, construyó un imperio automotriz mientras aún jugaba. John Elway Autos creció hasta tener cinco concesionarios que generaban más de 300 millones de dólares en ventas anuales.
En 1997, un año antes de retirarse, vendió todos sus concesionarios a AutoNation por 82.5 millones de dólares, el acuerdo empresarial más grande que un jugador activo de la NFL había hecho en ese momento. Más tarde, regresó al negocio automotriz y hoy sus concesionarios generan aproximadamente 210 millones anuales. También fundó una cadena de restaurantes de alta gama llamados Elway's Steakhouse, con cinco ubicaciones en Colorado.
Su patrimonio neto actual es de 145 millones de dólares. Pero aquí está el giro: en 1998, el dueño de los Broncos le ofreció comprar el 20% del equipo por 36 millones. Elway rechazó la oferta. Cuando los Broncos se vendieron en 2022 por 4.65 mil millones, ese 20% habría valido 930 millones de dólares. Es la oferta rechazada más cara en la historia del deporte. Aún así, con 145 millones en el banco, no está precisamente llorando.
Marshawn "Beast Mode" Lynch es legendario por su estilo de juego implacable y por ser uno de los atletas más financieramente inteligentes de todos los tiempos. Su filosofía es simple y brutal: nunca gastó un solo dólar de los 56.7 millones que ganó en la NFL. Vivió exclusivamente de sus ingresos por patrocinios y negocios.
El imperio Beast Mode comenzó como una línea de ropa en el patio trasero de su casa y creció hasta incluir tiendas físicas (la primera abrió en Oakland durante el Super Bowl 50 en 2016), una compañía de producción llamada Beast Mode Productions, un servicio de telefonía móvil llamado Beast Mobile, y hasta un restaurante. También lanzó Dodi Blunts, una marca de cannabis que distribuye en 24 tiendas del Área de la Bahía.
Lynch es copropietario de equipos deportivos: los FCF Beasts y los Bay Area Panthers del Indoor Football League, así como del Oakland Roots SC de fútbol. Su patrimonio neto estimado es de 35 millones de dólares, pero considerando que nunca tocó su salario de la NFL, su verdadero capital disponible es considerablemente mayor. Beast Mode en el campo, modo empresario fuera de él.
El quarterback que llevó a los New Orleans Saints a su primer Super Bowl en 2010 también es un empresario serial. Drew Brees, con más de 80,000 yardas por aire en su carrera, aplicó la misma precisión a sus inversiones que a sus pases.
Brees es dueño de múltiples franquicias de Jimmy John's (la cadena de sandwiches gourmet) y se asoció con Dunkin' para desarrollar hasta 69 ubicaciones en Louisiana. También cofundó Nine Brand, una compañía de ropa que celebra la cultura de Nueva Orleans y dona el 9% de sus ganancias a caridad. Además, invirtió en Everbowl, una cadena de comida saludable enfocada en bowls de superalimentos.
Lo fascinante de Brees es su enfoque en franquicias establecidas en lugar de startups riesgosas, una estrategia que le ha dado estabilidad y crecimiento constante. Su filosofía: "No necesitas reinventar la rueda, solo necesitas encontrar ruedas que ya funcionan y ponerlas a rodar en tu territorio". Con ingresos estimados de su carrera en la NFL de más de 247 millones de dólares, Brees construyó un portafolio de negocios que genera flujo de efectivo constante sin la volatilidad del mundo tech.
Lo que separa a estos cinco jugadores del 78% que termina en problemas financieros no es solo inteligencia o suerte. Es mentalidad. Todos ellos vieron sus contratos millonarios como capital inicial, no como destino final. Staubach trabajó mientras jugaba. Brady construyó su marca personal en torno a su metodología de entrenamiento. Elway aplicó su amor por los números al negocio automotriz. Lynch vivió como si no tuviera dinero mientras ahorraba millones. Brees invirtió en negocios probados en lugar de apostar a lo desconocido.
Sus historias demuestran que el verdadero juego no termina con el silbatazo final. De hecho, apenas comienza. La NFL les dio una plataforma, reconocimiento de marca y capital. Lo que hicieron con eso es lo que los convirtió en leyendas no solo del deporte, sino de los negocios. Porque cualquiera puede atrapar un pase de touchdown. Pero construir un imperio que dure décadas después del retiro, eso sí requiere verdadera visión de campeón.