Una obra puede costar millones, pero el precio no siempre dicta su calidad. Aquí, revisamos los récords de Basquiat, Koons, Hockney y Beeple, además de la diferencia entre arte moderno y contemporáneo, y lo que ocurre cuando cae el martillo.
Hay obras que caben en una conversación de sobremesa y otras que caben, literalmente, en una subasta de millones de dólares. Pero antes de preguntar cuánto vale el arte contemporáneo, conviene hacer una precisión: no existe una sola fecha de inicio aceptada por todos los museos e instituciones.
El Museo de Arte Moderno de Nueva York ubica el arte moderno, de manera aproximada, entre la década de 1880 y la de 1970. La Tate, en cambio, recuerda que el término arte contemporáneo cambia según la institución: algunas toman 1947 como punto de partida, otras 1977 y otras trabajan con una ventana móvil de los últimos diez años.
Por eso, las casas de subastas suelen agrupar en sus ventas de arte contemporáneo y de posguerra a artistas de finales del siglo XX y del XXI. El récord absoluto ayuda a entender la diferencia: en noviembre de 2025, el retrato de Gustav Klimt Bildnis Elisabeth Lederer, pintado entre 1914 y 1916, se vendió por 236.4 millones de dólares en Sotheby's. Es una cifra histórica, sí, pero la propia casa lo clasificó como arte moderno.
Jean-Michel Basquiat. Su Untitled de 1982 alcanzó 110.5 millones de dólares en Sotheby's en 2017. La casa lo presentó como el precio más alto pagado en subasta por una obra de un artista estadounidense y por una pieza creada después de 1980.
Jeff Koons. El conejo de acero inoxidable Rabbit, de 1986, llegó a 91,075,000 dólares en Christie's en 2019, con la comisión incluida. En ese momento estableció el récord mundial para una obra de un artista vivo.
David Hockney. La escena de piscina Portrait of an Artist (Pool with Two Figures), pintada en 1972, se vendió por 90,312,500 dólares en Christie's en 2018. La imagen, luminosa y aparentemente tranquila, también se volvió una de las pinturas más caras de un artista vivo.
Beeple. En 2021, el artista digital vendió Everydays: The First 5000 Days por 69,346,250 dólares en Christie's. La cifra convirtió a la pieza en uno de los grandes hitos del arte digital y los NFT dentro del mercado tradicional de subastas.
Una subasta no mide la calidad artística como si fuera una competencia con marcador. El precio mezcla trayectoria, rareza, procedencia, demanda, estado de conservación y, cada vez más, la historia que una obra puede contar. También pesa el momento: una pieza puede encontrar a dos coleccionistas dispuestos a competir y cambiar por completo su lugar en el mercado.
En otras palabras, el valor del arte no vive únicamente en los materiales. También está en la conversación que provoca, en la relación que construye con su época y en la cantidad de personas dispuestas a defender que esa obra merece estar ahí. A veces el martillo solo confirma algo que el mundo del arte llevaba años discutiendo.