La periodontitis, una inflamación crónica de las encías, no solo hace daño en la boca. La evidencia sugiere vínculos con problemas como diabetes y enfermedades del corazón, lo que convierte a la salud bucal en un posible espejo de tu bienestar general.
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las encías y a los tejidos que sostienen los dientes. Aunque suele verse como un problema exclusivamente dental, en los últimos años ha llamado la atención por su posible relación con la salud general.
Se desarrolla cuando la placa bacteriana se acumula en los dientes y no se elimina adecuadamente. Con el tiempo, esta acumulación provoca inflamación, infección y daño progresivo en las encías y el hueso, lo que puede llevar a la pérdida dental.
La periodontitis no siempre causa dolor, por lo que puede avanzar de forma silenciosa. Algunos signos frecuentes incluyen:
La inflamación crónica es un factor común en muchas enfermedades sistémicas, y la periodontitis no es la excepción. Al tratarse de una infección persistente, puede contribuir a procesos inflamatorios en otras partes del cuerpo.
La investigación científica ha encontrado asociaciones entre la periodontitis y diversas condiciones de salud, entre ellas:
Las bacterias presentes en las encías inflamadas pueden ingresar al torrente sanguíneo, desencadenando respuestas inflamatorias sistémicas. Este fenómeno ha reforzado la idea de que la boca forma parte integral de la salud general.
La buena noticia es que la periodontitis puede prevenirse y controlarse. La higiene oral diaria, junto con visitas regulares al dentista para limpiezas profesionales y revisiones, es clave para evitar su progresión.
Si el sangrado de encías es frecuente o notas cambios persistentes en tu boca, es recomendable acudir a un profesional de la salud dental. Detectar la periodontitis a tiempo no solo protege tu sonrisa, sino que también puede ser un paso importante para cuidar tu bienestar general.