Los destinos mexicanos que no están (todavía) invadidos de turistas

Si ya estás harto de pelear por una sombrilla en Cancún o encontrar el mar lleno de selfie sticks, hay buenas noticias: México esconde destinos increíbles que todavía no aparecen en el itinerario de todos. Aquí van tres que valen cada kilómetro.

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México tiene 177 Pueblos Mágicos, miles de kilómetros de costa y una geografía que va desde la selva hasta el desierto. El problema es que casi todo el turismo se concentra en los mismos diez destinos de siempre. Si quieres algo diferente —paisajes igual de impresionantes, precios más amables y sin las multitudes— estos tres lugares deberían estar en tu radar.

Bacalar, Quintana Roo: la Laguna de los Siete Colores

Bacalar es ese lugar que los viajeros más curiosos llevan años guardando como secreto. Es un Pueblo Mágico ubicado en el sur de Quintana Roo, a menos de una hora de Chetumal, y su protagonista absoluta es la Laguna de los Siete Colores: una laguna de agua dulce cuyo fondo varía entre turquesas y azules profundos dependiendo de la profundidad. No hay olas, no hay ruido de jet skis a cada segundo, y la vibra es completamente diferente a Cancún o Playa del Carmen. Puedes recorrerla en kayak, paddleboard o en tour en lancha, y a lo largo del camino encontrarás cenotes, zonas de nado y hasta bares entre los manglares. La mejor temporada para visitarla es entre noviembre y mayo, que coincide perfecto con Semana Santa.

La Huasteca Potosina, San Luis Potosí: cascadas de otro mundo

Si lo tuyo es la naturaleza y la aventura, la Huasteca Potosina es probablemente el destino más subestimado de México. Esta región, ubicada principalmente en el estado de San Luis Potosí, tiene una geografía tropical espectacular: ríos de color turquesa, cascadas que caen desde sierras cubiertas de selva, pozas naturales de aguas azules y sitios para hacer kayak, rappel y senderismo. Entre los imperdibles están la Cascada de Tamul, las Pozas de Tamasopo y el Sótano de las Golondrinas, una cueva de la que emergen miles de aves al amanecer. Para moverse por la región lo más recomendable es ir en coche o contratar un tour desde Ciudad Valles, el municipio de referencia. No es un destino de playa, pero si buscas naturaleza auténtica sin masificación turística, difícilmente encontrarás algo mejor en el país.

Campeche, Campeche: el centro histórico más tranquilo del sureste

Campeche tiene todo lo que se le exige a un destino cultural de primer nivel: un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, murallas coloniales del siglo XVII, calles de colores pastel y una gastronomía que incluye el famoso pan de cazón y los tamales colados. A diferencia de Mérida, que ya es un destino bastante concurrido, Campeche recibe muchos menos turistas internacionales, lo que se traduce en precios más accesibles y una experiencia más relajada. A unos kilómetros de la ciudad está Seybaplaya, una de las playas más tranquilas y menos conocidas del Golfo, y desde allí también se puede visitar la Reserva de Calakmul, una de las zonas arqueológicas más impresionantes e inexploradas de la civilización maya.

Los tres tienen algo en común: no vas a encontrar infinidad de cadenas de fast food, turistas en scooter ni colas en los restaurantes. Lo que sí vas a encontrar es lo que hace que viajar en México valga la pena.


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