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Si este Día del Padre quieres maratón con lágrimas garantizadas, aquí va nuestra selección de películas y series sobre la relación entre padres e hijos que han hecho llorar a generaciones completas, desde Pixar hasta dramas que tocan el corazón.
El amor de un papá no siempre se dice con palabras, y por eso el cine y la televisión han encontrado en esa relación una de sus fuentes más constantes de historias memorables. Para este Día del Padre armamos un ranking con películas y series que, sin importar cuántas veces las hayas visto, siempre encuentran la forma de hacerte llorar. Ten pañuelos cerca.
Dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, esta película sigue a Guido, un padre judío que, durante el Holocausto, convierte el horror de un campo de concentración en un juego para proteger la inocencia de su hijo Giosuè. Es considerada una de las historias más conmovedoras jamás filmadas sobre el amor paternal, precisamente porque muestra hasta dónde es capaz de llegar un padre para que su hijo no deje de ser niño, incluso en las circunstancias más oscuras.
Will Smith protagoniza la historia real de Chris Gardner, un hombre que se queda sin empleo y sin hogar junto a su hijo de cinco años, mientras lucha por conseguir una pasantía no remunerada en una correduría de bolsa de Nueva York. Es un retrato durísimo de la precariedad, pero también de la determinación de un padre que se niega a rendirse frente a su hijo. La escena del baño del metro es, para muchos, uno de los momentos más desgarradores del cine reciente.
La joya de Pixar ambientada en México durante el Día de Muertos no podía faltar. Aunque su protagonista es Miguel, la verdadera columna emocional de la historia es la memoria familiar: el reencuentro con un tatarabuelo, las decisiones que tomó por amor a su hija y la forma en que una familia entera carga (o sana) heridas durante generaciones. Pocas películas logran que una sala completa termine cantando entre lágrimas como lo hace "Recuérdame".
Otro clásico de Pixar y, posiblemente, la metáfora más perfecta sobre la ansiedad paterna jamás animada. Marlin atraviesa el océano entero —enfrentando tiburones, medusas y la inmensidad del mar— para recuperar a su hijo Nemo. Es imposible no pensar en cualquier papá que alguna vez tuvo miedo de perder a su hijo de vista, aunque sea por un segundo.
Si hay una serie que se ganó fama de "máquina de lágrimas" en los últimos años, es esta. A lo largo de seis temporadas, This Is Us sigue la vida de la familia Pearson en distintas líneas de tiempo, con Jack Pearson (Milo Ventimiglia) como uno de los padres más queridos —y más llorados— de la televisión moderna. Su forma de mostrar cómo las decisiones de un padre marcan a sus hijos durante décadas la convirtió en un fenómeno de conversación en redes cada vez que se estrenaba un episodio.
Detrás de la comedia de Adam Sandler sobre un control remoto mágico que adelanta el tiempo, se esconde una de las reflexiones más efectivas sobre la paternidad ausente por exceso de trabajo. Michael Newman avanza tanto en su vida que se pierde momentos clave con sus hijos y su propio padre, y el giro final —con un mensaje directo sobre prioridades— sigue funcionando como un golpe directo al corazón, sin importar cuántas veces lo veas.
Esta joya independiente, protagonizada por Paul Mescal, sigue las vacaciones de un padre joven y su hija de 11 años en un resort de Turquía a finales de los noventa. Contada desde los recuerdos de la hija ya adulta, la película construye una de las despedidas más sutiles y dolorosas del cine reciente, sin recurrir a grandes giros dramáticos: basta con la mirada de un papá que intenta, a su manera, decir adiós.
Aunque se vende como comedia deportiva, Ted Lasso esconde una de las exploraciones más honestas sobre la figura paterna en la televisión reciente: el propio Ted carga con el suicidio de su padre, mientras personajes como Roy y Phoebe construyen una relación de cuidado paterno que no es biológica, pero que pesa igual. Es una serie que te hace reír durante 40 minutos y, justo cuando bajas la guardia, te deja sin palabras.
Si tu plan para este Día del Padre incluye una tarde frente a la pantalla, cualquiera de estas opciones —o todas, si te animas a un maratón largo— es garantía de buenos momentos en familia. Solo no olvides los pañuelos.