La casa Sotheby's subastará en julio a 'Gus', un esqueleto de T. rex estimado entre 20 y 30 millones de dólares. Es la valoración inicial más alta de la historia para un fósil, consolidando el furor de los millonarios por la prehistoria.
Con una antigüedad de 67 millones de años, "Gus" destaca como uno de los ejemplares de Tyrannosaurus rex más grandes y completos jamás descubiertos en manos privadas. El imponente esqueleto mide más de 3,6 metros de altura y se extiende por casi 11,5 metros de longitud desde el hocico hasta la cola.
El espécimen está compuesto por 183 elementos óseos fosilizados, logrando aproximadamente un 63% de completitud biológica. Entre sus características más extraordinarias destaca un conjunto de 30 gastralias (costillas abdominales), estructuras que rara vez logran preservarse y exhibirse juntas. Además, su cráneo (completo en un 82%) conserva huellas de una vida violenta: fracturas curadas y marcas de mordeduras que evidencian feroces combates o dinámicas de carroñeo en el Cretácico.
El asombroso fósil fue excavado entre 2021 y 2023 en un yacimiento de South Dakota por el equipo de Theropoda Expeditions. Antes de pasar por el martillo el próximo 14 de julio, Gus será el eje central de la exposición gratuita que Sotheby's ofrecerá al público del 1 al 14 de julio en el emblemático edificio Breuer de Nueva York.
La venta marcará el punto álgido de la ya célebre "Geek Week", un evento anual dedicado a la ciencia y la historia natural donde el dinosaurio compartirá protagonismo con meteoritos raros, artefactos de la carrera espacial y reliquias de tecnología vintage, como una computadora Apple-1 original.
Si la puja por Gus alcanza o supera su estimación máxima de 30 millones de dólares, podría competir directamente con los mayores hitos del sector. Actualmente, el récord absoluto lo ostenta "Apex", un estegosaurio vendido por Sotheby's en 2024 por 44,6 millones de dólares al multimillonario Kenneth Griffin. Otros ejemplares icónicos, como el T. rex "Stan", alcanzaron los 31,8 millones de dólares en 2020.
No obstante, el auge de estas subastas de élite sigue generando tensiones con la comunidad paleontológica. Científicos de todo el mundo advierten que el exorbitante interés comercial privatiza piezas de incalculable valor científico, impidiendo que puedan ser resguardadas y estudiadas en profundidad por instituciones públicas y museos.