El auge del ingreso extra: cuando un trabajo ya no parece suficiente

Vender por internet, hacer freelance o emprender después de la oficina. Tener un segundo ingreso suena atractivo, pero también tiene un costo que pocas veces aparece en nuestras cuentas: el tiempo libre.

|
Twitter Facebook Whatsapp
properties.alt

Termina tu jornada laboral, cierras la computadora y comienza tu segundo turno. Tal vez tienes pedidos que entregar, clientes que atender o un proyecto freelance que prometiste terminar antes del viernes.

La idea de generar ingresos adicionales se ha vuelto parte de las conversaciones sobre dinero y trabajo. En redes sociales abundan los consejos para monetizar habilidades, iniciar pequeños negocios o encontrar un side hustle, como se conoce a las actividades remuneradas que realizamos además de nuestra ocupación principal.

La promesa resulta tentadora: ganar más, ahorrar más rápido y depender menos de un solo sueldo. Sin embargo, hay una pregunta que no siempre aparece en esos videos de emprendimiento: ¿cuánto tiempo estamos dispuestos a sacrificar para conseguirlo?

El dinero extra tiene muchas caras

No todos buscan un segundo ingreso por las mismas razones. Algunas personas necesitan completar sus gastos básicos, otras quieren pagar deudas y también están quienes buscan ahorrar para viajar, comprar una casa o convertir una habilidad en un negocio.

Las plataformas digitales han abierto nuevas posibilidades para ofrecer servicios y generar ingresos. En México, el IMSS informó que al cierre de septiembre de 2026 había 1.84 millones de personas beneficiadas por la reforma laboral en materia de plataformas digitales. De ellas, 207,387 alcanzaron el umbral de ingreso neto mensual requerido para acceder a todos los seguros del instituto mediante ese esquema.

La cifra muestra la dimensión que ha adquirido este tipo de trabajo, aunque no significa que todas esas personas tengan dos empleos. Tampoco incluye necesariamente a quienes venden productos, dan clases particulares o realizan proyectos independientes.

¿Cuánto vale realmente una hora de tu tiempo?

Supongamos que comienzas a vender productos por internet y consigues 4,000 pesos mensuales. La cifra suena atractiva, pero todavía necesitas descontar mercancía, empaques, envíos, comisiones y otros gastos relacionados con la actividad.

Si después de esos costos te quedan 2,000 pesos y dedicaste 40 horas durante el mes, estarías ganando 50 pesos por hora, antes de considerar posibles impuestos.

Hacer este ejercicio permite descubrir si una actividad realmente está generando el rendimiento que esperabas. También ayuda a identificar negocios que requieren mucho esfuerzo, pero dejan un margen de ganancia pequeño.

La rentabilidad importa, aunque no es el único factor. Un ingreso adicional puede ser una oportunidad de aprendizaje o el primer paso para construir un proyecto propio. Lo importante es saber qué estás obteniendo a cambio del tiempo invertido.

Cuando ganar más comienza a costarnos salud

Trabajar sin descanso tampoco es una estrategia sostenible. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo encontraron que trabajar 55 horas o más por semana se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, frente a jornadas de entre 35 y 40 horas.

Esto no significa que cualquier actividad adicional sea perjudicial. El problema aparece cuando las jornadas se extienden constantemente y desaparece el tiempo necesario para descansar, convivir o atender nuestra salud.

Un segundo ingreso necesita un propósito

Antes de comenzar un proyecto, conviene establecer una meta concreta. Puede ser reunir un fondo de emergencias, liquidar una deuda o ahorrar cierta cantidad durante seis meses. Tener un objetivo ayuda a decidir cuánto tiempo dedicarle y cuándo vale la pena detenerse.

También es recomendable separar las finanzas del proyecto de los gastos personales, registrar ingresos y costos, y revisar las obligaciones fiscales que puedan corresponder a la actividad.

La Semana Nacional de Educación Financiera es un buen momento para recordar que mejorar nuestras finanzas no siempre significa trabajar más. A veces implica administrar mejor lo que ya ganamos, reducir gastos que no nos aportan demasiado o desarrollar habilidades que nos permitan obtener mejores ingresos en el futuro.

La libertad financiera debería darnos más opciones para vivir, no menos tiempo para disfrutar la vida.


Artículos relacionados