¿Te imaginas que tu tarjeta te devuelva dinero en efectivo cada vez que compras la despensa? Las recompensas bancarias pueden ser un negocio redondo para tu economía, siempre y cuando domines la regla de oro de los clientes estratégicos.
Tradicionalmente, las tarjetas de crédito se han visto como instrumentos para salir de un apuro o para comprar cosas que no podemos pagar de contado. Sin embargo, cuando se manejan de forma avanzada, estos plásticos se transforman en aliados que te regresan valor directo a tu cuenta a través de programas de recompensas, puntos y devolución de dinero en efectivo, conocido en el mercado como cashback.
Cada vez son más las instituciones que compiten por ser tu tarjeta favorita ofreciéndote incentivos por cada transacción. Si aprendes a utilizarlos a tu favor, puedes acceder a ventajas reales como:
Aunque estas promociones suenan sumamente atractivas, conllevan una advertencia crucial. Todos estos beneficios están calculados bajo el supuesto de que eres un cliente "totalero"; es decir, una persona que liquida el saldo completo de su tarjeta mes con mes antes de la fecha límite para no regalarle un solo centavo de interés al banco.
De nada sirve ganar un 2% de dinero de vuelta en una compra si al final del periodo vas a dejar un saldo pendiente que te va a generar un 30% o más de intereses. En ese escenario, la recompensa se convierte en una ilusión y el banco termina ganando.
Otra herramienta de financiamiento estratégico son los meses sin intereses, pero también exigen disciplina. La clave periodística para utilizarlos bien es una regla muy sencilla: el producto que estás adquiriendo debe durar mucho más tiempo que los meses que vas a tardar en pagarlo. Utilizarlos para comprar una computadora de trabajo a 12 meses es una decisión inteligente; utilizarlos para pagar unas vacaciones fugaces a 18 meses te dejará arrastrando una deuda por algo que ya solo vive en tus recuerdos.