Al contratar un crédito, fijarse solamente en que la mensualidad sea baja es un error común. Existe un indicador obligatorio que te revela el costo verdadero y total de lo que vas a pagar.
Imagínate ir a una tienda, ver un producto con un precio accesible, pero al llegar a la caja te suman cargos por empaque, transporte y seguros obligatorios. Algo similar ocurre con los préstamos y las tarjetas de crédito si solo te fijas en la tasa de interés nominal. Para evitar sorpresas, el indicador clave que debes revisar siempre es el Costo Anual Total, mejor conocido como CAT.
El CAT es una métrica porcentual anual que funciona como la "letra pequeña" ya sumada de tu deuda. No se limita a medir el interés que te cobra el banco; su objetivo es agrupar absolutamente todos los desembolsos que tendrás que hacer para liquidar el crédito. Al revisar este indicador, estás pagando por:
Este indicador es la herramienta de comparación más poderosa que tienes a la mano. Si estás buscando financiamiento y comparas dos opciones diferentes, el crédito que presente el menor porcentaje de CAT será, en teoría, el más barato para tu bolsillo, incluso si los pagos mensuales de ambos se ven muy parecidos en el papel.
Antes de firmar cualquier contrato o aceptar una línea de crédito solo porque te la aprobaron rápido, detente a buscar el CAT. Conocer el precio final del dinero te permite tomar decisiones financieras conscientes, informadas y responsables.